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» » Luis Lopez Nieves: Escritor Entrevistado (en español)

Nuestro entrevistado es Luis López Nieves , autor de El corazón de Voltaire, novela aclamada por la crítica literaria internacional como una de las más originales del siglo XXI, y de Seva, uno de los mayores éxitos de la literatura caribeña. López Nieves ha ganado el Premio Nacional de Literatura de Puerto Rico en dos ocasiones. Fundó el primer programa de Maestría en Creación Literaria de América Latina en la Universidad del Sagrado Corazón (San Juan de Puerto Rico), el cual actualmente dirige. También es el creador y director de la Biblioteca Digital Ciudad Seva (CiudadSeva.com), uno de los portales ciberliterarios más visitados del mundo. Sus obras han sido traducidas al alemán, inglés, islandés, neerlandés, polaco, italiano y portugués. Desde el 2007 es Escritor Residente de la Universidad del Sagrado Corazón. Su novela más reciente, El silencio de Galileo, ha recibido importantes elogios en tres continentes y fue premiada por el Instituto de Literatura de Puerto Rico como la mejor novela del 2009.


¿Cómo y cuándo comenzó su interés por la literatura? ¿Hubo algún factor marcante?

Tuve la dicha de criarme en una casa con biblioteca. No puedo hablar de un momento específico en que comenzara mi interés por la literatura porque para mí los libros simplemente eran tan parte de la casa como la comida, los muebles o la ropa. Era normal leer. Lo anormal era no leer. Por tanto, me crié con amigos como el Quijote, los tres mosqueteros y el conde de Montecristo. Sobre todo me encantaba sumergirme en el mundo de la literatura clásica francesa, la cual leo con abundancia hasta el día de hoy.


Hábleme un poco de sus libros.

Tengo cinco libros. Cuatro son de literatura histórica, la cual trabajo de una manera que llamo “historia trocada”. Normalmente hay dos maneras de trabajar la literatura histórica. Una es atenerse fielmente a la realidad. Por ejemplo, escribir una novela sobre Cristóbal Colón en la que solo se utilizan datos comprobables históricamente. Entonces, al publicar la obra se puede decir algo como “basado fielmente en la vida de Cristóbal Colón”. El autor no se toma licencias, más allá de quizás inventar algunos diálogos que no están documentados, pero que son muy posibles dentro del contexto.
Para la segunda manera de escribir literatura histórica se aprovecha el contexto histórico. Es decir, recreamos, por ejemplo, el Caribe en la época de los conquistadores españoles. Pero hasta ahí llega la lealtad del autor. Una vez establecido el contexto, se subvierte. Sería el caso de una novela que ocurre durante la conquista española, pero en la cual los indios taínos, de Puerto Rico, logran derrotar a los españoles, lo cual no ocurrió en la realidad. O digamos una novela en la que Hitler ganó la Segunda Guerra Mundial, la cual no ganó. Por tanto, se trata de una ficción con base histórica, pero en la que el mundo es muy diferente al real.
En el caso de la historia trocada, busco un camino entre estas dos opciones. Le hago cambios a la historia, pero dejo todo aparentemente igual. Mi primer libro, “Seva”, consiste de un cuento en que hago historia trocada y digo que la invasión estadounidense de Puerto Rico, que realmente ocurrió el 25 de julio de 1898, fue la primera invasión y que fracasó. Los norteamericanos debieron enviar una segunda (y mayor) invasión para dominar a Puerto Rico. Escribí este cuento de manera que lectores y hasta historiadores de Puerto Rico se quedaron confundidos y creyeron que era cierto lo que yo decía, porque en la historia trocada hago cambios pero dejo todo igual. De manera que mi “invento” le resulta creíble a los lectores.
Mi segundo libro, “Escribir para Rafa”, consiste de ocho cuentos, la mayoría en el género de lo fantástico.
Mi tercer libro, “La verdadera muerte de Juan Ponce de León”, me ganó el Premio Nacional de Literatura. Consiste de cinco cuentos en los que hago historia trocada en el contexto del mar Caribe. Juego con la verdadera historia de figuras como Cristóbal Colón, Juan Ponce de León y otros a los que les invento una historia trocada.
Mi cuarto libro es la novela “El corazón de Voltaire”, que me ganó el segundo Premio Nacional y ha sido traducida a varios idiomas, entre ellos el islandés y el italiano. También fue escogido, en mi país, como uno de los diez mejores libros de la década. En esta novela le invento una historia trocada a Voltaire, una de las figuras intelectuales que más admiro. Leí que su corazón se conservaba en la Biblioteca Nacional de París, en una urna. A partir de este dato me surgió la novela.


Mi quinta novela es “El silencio de Galileo”, que fue seleccionada como la mejor novela de 2009 en mi país. En ella le creo una historia trocada al gran Galileo.

Por tanto, empecé con un libro sobre la historia de Puerto Rico. Luego uno sobre la historia del Caribe. Y luego dos novelas sobre grandes figuras pioneras de la humanidad. Como sin duda sabes, Voltaire es el primer intelectual moderno y Galileo es el fundador del método científico.


¿Cuál es el libro que le proporcionó más alegría? ¿Y cuál de sus libros es más elogiado por el público?


Creo que el primer libro es el que más alegra, sobre todo si ha sido exitoso. Pero realmente cada libro, en su momento, me ha dado mucha alegría. Quizás los dos más elogiados son “Seva” y “El corazón de Voltaire”. En el caso de “El corazón de Voltaire”, se dio a conocer ampliamente y sigue siendo estudiado y elogiado hasta en puntos tan remotos como Rusia y Rumanía.


Nombre algunos escritores que lo hayan influenciado.

Soy hijo de Julio Cortázar, nieto de Franz Kafka, biznieto de Stendhal y tataranieto de Miguel de Cervantes. Los leo y releo continuamente, pero no escribo como ninguno de ellos. Esa fue la más importante lección que recibí de Cortázar, a quien conocí personalmente. Él decía que “hay que matar a papá”. El escritor que no mata a sus padres literarios no es un escritor, sino un imitador.


¿Cómo surgió la idea de la Ciudad Seva que es mundialmente conocida?

En el 1995 sentí curiosidad por esa cosa nueva que se llamaba “Internet”. Un amigo me envió un programa con el que se podía crear una “página electrónica”. Me puse a jugar y creé una portal sobre mis libros. Cuando el programa me preguntó qué nombre tendría mi portal, sin pensarlo mucho puse “Ciudad Seva”. Utilicé el nombre “Seva” que me inventé para mi primer libro (aunque mucho después descubrí que en Cataluña existe un pueblo que se llama Santa María de Seva).

Según Internet se fue popularizando, encontré nuevos usos para Ciudad Seva. Por ejemplo, cuando profesores, críticos o estudiantes me escribían para pedirme copias de entrevistas, ensayos o estudios sobre mi obra, yo tenía que fotocopiarlos y luego enviarlos por correo, lo cual tomaba tiempo y además salía caro en los casos de países lejanos como Argentina, México o España. Pues un día se me ocurrió colocar en Ciudad Seva las cosas que se publicaban sobre mí o mi obra. Ahora mismo, por ejemplo, hay cientos de entrevistas, estudios, notas, etc., aunque hace par de años que lo tengo algo descuidado por falta de tiempo. Por tanto, los que estudian mi obra ahora tienen todo el material a la mano.

Cuando fundé Ciudad Seva yo llevaba años dando talleres de narrativa en todo Puerto Rico y en otros países. Un día yo quería que mis estudiantes leyeran unos cuentos de Maupassant, pero ellos no conseguían los cuentos en ninguna librería. Se me ocurrió digitalizarlos y ponerlos en Ciudad Seva. Coloqué también cuentos de Chejov, Kafka, Quiroga y otros maestros. Me di cuenta de la falta que hacía una biblioteca que pusiera en manos de los lectores muchos cuentos y autores que a veces son difíciles o imposibles de conseguir. Continué colocando cuentos en Ciudad Seva y hoy, en el 2016, ya tenemos más de 4000.


Luis, cuál es su visión de la literatura actual, especialmente en la América Española.

De la maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón, que dirijo, han surgido voces nuevas muy potentes que ya están haciendo historia literaria en nuestro país en todos los géneros narrativos: cuento, novela y minicuento. Fundé la maestría en el 2004, y en estos últimos once años los estudiantes y egresados han publicado sobre cien obras, muchas de las cuales han ganado premios y reconocimientos tanto en nuestra isla como fuera. Por tanto, tengo una visión muy positiva de la literatura actual en Puerto Rico.

Lamentablemente, no tengo un panorama muy claro sobre lo que ocurre fuera de Puerto Rico. Esto se debe a varias razones. Por una parte, es culpa mía porque mayormente me dedico a la lectura de los clásicos. Leo y releo a los narradores del siglo XIX en Francia, Rusia, España, Italia, Alemania y otros países europeos, al igual que a los clásicos de Hispanoamérica y al boom. Segundo, porque todo lo que leo en la prensa sobre la literatura latinoamericana actual lo tomo con pinzas. Nunca sé si me están diciendo la verdad o si se trata de relaciones públicas. Hasta hace poco, por ejemplo, el periódico “El País”, de España, era dueño de la editorial Alfaguara. Si eres el dueño de Alfaguara e inviertes mucho dinero para promocionar y lanzar a un autor, ¿vas a permitir que uno de tus empleados en “El País” barra el piso con un libro de uno de tus autores? Creo que no. Entonces vemos todas estas entrevistas a autores que lo que dicen son sandeces. Y luego publican sus columnas, donde dicen sandeces adicionales. Así que hoy día es difícil saber cuándo estamos leyendo un comentario objetivo o meras relaciones públicas. Por eso descreo de la gran mayoría de los ditirambos que leo en la prensa.


¿Cuál es la principal función de la Literatura?

La literatura es un arte que crea belleza por medio de la palabra. Además de belleza, la literatura nos “dice algo”. Si un escrito es mera diversión o belleza chata, siento que la obra se queda corta. Si un escrito dice mucho, pero es un ladrillo que me aburre, entonces le falta belleza. En mi opinión, la función principal de un escritor es crear obras literarias de calidad que combinen la belleza con la inteligencia.


Vamos a hablar de construcción de cuentos. ¿Cómo Ud. inicia? Comienza con una palabra, con una imagen, con una idea, con una metáfora, con alguna otra estrategia? ¿Cuál es su punto de partida?

Cualquier método  es válido. Cuando yo empezaba, recuerdo que leía entrevistas sobre cómo escribir cuentos y estas variaban mucho. Uno de mis maestros, René Marqués, me dijo que cuando se sentaba a escribir meramente llevaba a cabo trabajo secretarial porque ya tenía el cuento completo redactado en la mente, de principio a fin. Otro de mis maestros, Julio Cortázar, decía que lo que le llegaba era una sensación, una especie de estado de ánimo o tono, y que empezaba a escribir una oración sin saber qué escribiría en la próxima. Yo he escrito cuentos de ambas maneras, y de un montón de maneras adicionales que combinan un poco de ambos métodos. Por tanto, realmente no tengo una receta fija. Escribí “Seva” porque me cansé de leer cosas negativas sobre Puerto Rico. Decidí escribir un libro positivo sobre nuestra historia. Ese fue el punto de partida. “El corazón de Voltaire” lo escribí cuando leí que el corazón del escritor estaba en la Biblioteca Nacional de París. Como soy muy incrédulo, lo primero que pensé fue “¿quién me garantiza que ese es realmente el corazón de Voltaire?” Para contestar esa pregunta, escribí la novela. Sobre Galileo me asombré muchísimo cuando leí que muchas personas lo criticaban por haber claudicado ante la inquisición, como si morir quemado a la barbacoa fuera un paseo dominical. Eso me dio rabia y escribí la novela.


Podría hablar sobre la mudanza de perspectiva? Ud. dijo que cada história es una interpretación. ¿Podría decirnos como esa postura influencia su trabajo de escritor?

Además de literatura, leo muchísima historia. Los no literatos leen literatura para distraerse al llegar del trabajo. Como mi trabajo es la literatura, para distraerme leo historia. He leído cientos de historias de la Edad Media, Roma, Grecia, etc. Hasta leí una historia de los papas que consistía de tres volúmenes de unas mil páginas cada uno. Fascinante, de hecho. Bueno, pues lees una historia de Roma, de X autor, y resulta que Julio César fue un tirano salvaje y sangriento. Lees otra historia de Roma y resulta que Julio César fue un gran reformador patriota que le hizo mucho bien a Roma. Y lees otra historia de Roma en la que Julio César tenía un poco de cada cosa.
Aunque yo leo historia para divertirme, no para convertirme en historiador ni en teórico de la historia, la verdad es que no tardé mucho en darme cuenta de que la historia no era una ciencia ni remotamente. De hecho, concluí que los historiadores son escritores de ficción y que la historia realmente es un género literario. Los cinco géneros clásicos son poesía, drama, ensayo, novela y cuento. Yo añado la historia, porque es evidente que lo más importante no son los datos objetivos, sino la perspectiva con que se cuenta. Tomemos la llegada de Colón a América en el 1492. Para muchos europeos es el comienzo de una época de gloria, de grandes hazañas y conquistas, del nacimiento de magníficos imperios, etc. Vale. Esa es la perspectiva europea. ¿Pero cómo lo ven los indios de Puerto Rico, los taínos? Pues para preguntarles habría que sacarlos de la tumba, porque fueron exterminados y no queda vivo ni siquiera uno. No conocemos el punto de vista de ellos. Pero me sospecho que no deben estar muy contentos. Tengo la impresión de que, si les pudiéramos preguntar, no verían el 1492 como el comienzo de un periodo magnífico ni estarían de acuerdo con la perspectiva europea. Al contrario: para ellos el 1492 sería el comienzo de un largo periodo de muerte, genocidio, sometimiento, etc. Podríamos preguntarles a los indígenas de Bolivia, Perú, México, etc. Por tanto, al leer un libro de historia lo importante realmente es la perspectiva del autor. Imagínate dos libros que cuentan la historia reciente de Irak. Uno de los autores es gringo y el otro es musulmán. ¿Qué tendrán estos libros en común? Nada, a menos que el musulmán trabaje para CNN o “The New York Times”, en cuyo caso el libro probablemente será idéntico al del autor norteamericano.
Como autor este descubrimiento personal ha sido fundamental. Como Descartes, nunca jamás acepto “verdades” que yo no pueda comprobar... y siempre tiendo a simpatizar con lo menos obvio.



Luis, hable un poco de los proyectos que serán desenvueltos en 2016. 

En el 2016 ya empezaré las gestiones para publicar mi nueva novela, “Toda la sangre del mundo”.
También pienso terminar dos libros de cuentos que tengo comenzados hace varios años. Uno se llama “Últimas palabras”. Consiste de cuentos sobre las muertes de grandes figuras históricas, como la reina Isabel de Castilla, Juana de Arco, el Che Guevara, san Pedro y varios más. En la mayoría de los casos no sé exactamente cómo murieron ni qué dijeron al morir. Invento lo que pienso que debieron de haber dicho.
El segundo libro se llama “Reescritura”. Consiste de una selección de algunos de mis cuentos clásicos favoritos. Me gustan tanto estos cuentos, que me da rabia no haberlos escrito. Hasta que un día me dije: ¿y por qué no puedo escribirlos? Por tanto, lo que hago es escribir nuevas versiones modernizadas de los cuentos. Por ejemplo, ¿qué le pasaría al “monstruoso insecto” de “La metamorfosis” si el cuento transcurriera en una ciudad latinoamericana del siglo XXI? Este es el concepto detrás del libro.

Entrevista realizada por Isabel Furini.
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Editor da Revista Carlos Zemek

Curador e Artista Plástico.
Membro da Academia de Cultura de Curitiba - ACCUR.

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